LA CONVERSACIÓN COMO MOTOR DE APRENDIZAJE INFORMAL
(escrito en 2016)
A vueltas sobre cómo fomentar el aprendizaje informal dentro de la organización, decidí fijarme en mi misma:
¿Cuáles eran los contextos en los que se produce mi conocimiento? ¿Cómo aprendo?
Como podeis imaginar, la conclusión es que la mayor parte de aprendizaje se produce por la interacción entre nosotros . Comparto experiencias y dudas, fluyen ideas a partir de sus opiniones, comparto puntos de vista diferentes sobre un mismo tema o duda...
En definitiva, conversar y contrastar, facilita encontrar soluciones a las dudas o ayuda a la incorporación de nuevos conocimientos
Hoy la tecnología nos facilita las 3 C: colaborar, comunicar y compartir. Éste también será, pues, un punto importante en nuestra estrategia. El reto es socializar el conocimiento creado o detectado en los espacios que hemos fomentado y en las conversaciones informales que se producen a diario.
Conceptualizar y configurar el conocimiento en píldoras o en apuntes de un blog colectivo y organizar la información y la documentación a través del uso de la tecnología será lo que realmente puede elevar las conversaciones a una herramienta de gestión de conocimiento en el centro de trabajo propio y de la organización.
Pienso que
ésta es una capa de valor añadido a tener en cuenta como DAI, así como también es esencial, tener en cuenta cómo facilitamos la comunicación asíncrona con el resto de
compañeros de trabajo.
La conversación es uno de los grandes motores del aprendizaje, contar con una herramienta de comunicación social para facilitar esta conversación más allá de nuestra mesa y convertirlas en producto de conocimiento, compartirlas y socializarlas, es esencial. Vislumbro ya una futura hemeroteca creada a partir de todo este conocimiento producido de manera informal... todo es ponerse.
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